¿A qué experiencia humana responde hoy el mito o creencia pascual?
Pascua es el paso, el tránsito del sufrimiento y de la limitación al logro y a la plenitud.
A escala personal puede ser un referente del tránsito vida-muerte-plenitud.
A escala social es un referente del paso de la dominación y el sufrimiento a la esperanza como réplica,
y a la compasión con que se ama.
Históricamente: La Pascua es una celebración religiosa judía. Es la celebración del Paso de la esclavitud a la libertad.
Jesús no llegó a celebrar en Jerusalén aquella cena pascual del cordero, sino la de su despedida clandestina con
sus discípulos y discípulas, perseguido por su crítica al sistema religioso y político y por su opción por la justicia.
La semana santa tradicional insiste en la magnitud del pecado, para resaltar el valor de la redención. El mito del
rescate, a través de la muerte del hijo hoy nos parece inaceptable, pero la indiferencia ante el sufrimiento,
también nos parece inaceptable. El mal es una realidad, pero vivir y amar es su antídoto y desde la debilidad
anhelamos plenitudes y resurrecciones personales y colectivas.
Nosotros hoy no celebramos la muerte de Jesús, celebramos su vida, queremos mantener vivo su recuerdo, que “nada de su vida se pierda”. Este esfuerzo realizado durante siglos y siglos de cristianismo hace que hoy Jesús realmente “viva” entre nosotros.
Buscamos unificar las secuencias del año litúrgico, variantes de un único proceso, para no asimilarlas a un proceso histórico real. La Iglesia cristianizó, en su liturgia, las fiestas del ciclo solar. Hoy, sería útil realizar el camino de vuelta: Todos los inviernos se apaga la vida, pero la vida espera, empujando, en cada nueva primavera, en cada pascua, igual que esperan nuestras ilusiones y proyectos.
Pascuas, pasos y tránsitos: éxitos y fracasos de la evolución. Procesiones y pasos de una vida, de un mundo. Hoy celebramos que es posible mantener esa experiencia de tránsito de la limitación a la resurrección entendida simbólicamente, aunque no podamos definir lo simbolizado más que como un anhelo, una vivencia.
Por eso podemos celebrar los pasos, cada paso, todos los pasos. Los que llevan al éxito y los que se pierden en la inconsciencia o el fracaso… recordando también la cena clandestina de Jesús y su paso por el fracaso. Celebrando el paso de la muerte a la vida, ANHELAMOS UNA RESURRECCIÓN MORAL EN LA HUMANIDAD.
(Introducción de la celebración pascual de las Comunidades Cristianas Populares de Granada)