30 de Enero, Día de la Paz.
En una conferencia sobre el inicio de la vida humana el catedrático en Bioética invitaba a ser cautos, a la vez que alababa la postura
de la Conferencia Episcopal Nipona…“¡Creemos una comisión lo más plural posible!”: que haya sabios y mujeres y seglares…
¡Cuantos más puntos de vista, más rico y mejor!
Y para ilustrar los diversos puntos de vista, relató las diferentes palabras con que los japoneses nombran las distintas MIRADAS
de, por ejemplo, las personas que intervienen en un parto:la del médico, técnica, (y dijo la palabra)
la de la enfermera, atenta… (otro nombre de mirada)
la del padre, solícita (y asustada) …
Muchas personas… muchos puntos de vista… muchas miradas;
todas complementarias… enriquecedoras… ¡necesarias!
Y para nombrar a la mirada de la madre dijo:“MANADASHI”, explicando que es “mirar con calidez y ternura”.
La mirada de la madre acoge, alienta y hace crecer. Es una mirada integradora, de “pertenencia” -carne de su carne-. No se inhibe, no escurre el bulto.
El recién nacido no crecerá solo: necesita “del otro”. Nos necesita; le necesitamos.
Te invito a participar en el crecimiento de esta PAZ con tu aliento, calidez y ternura. ¡¡¡ERES INDISPENSABLE!!!